En las últimas semanas, Bullrich ha propuesto un proyecto de biocombustibles que beneficia al sector agroindustrial, ha tomado distancia del caso de Manuel Adorni, quien está siendo investigado por su aumento patrimonial, y ha adelantado su propia declaración jurada de bienes tras exigir mayor transparencia en el Gobierno.
Estos gestos se alinean con dos temas centrales para el electorado macrista: el vínculo con el agro y la necesidad de transparencia institucional.
Estos movimientos se producen en un contexto particular. Según un estudio de Casa Tres, una consultora vinculada al macrismo, el 40% de quienes votaron a Bullrich en 2023 actualmente manifiestan incertidumbre y desilusión. Solo el 35% tiene una visión esperanzadora sobre el futuro del país, mientras que entre los votantes libertarios, ese número asciende al 64%.
De acuerdo a este estudio, el 63% de quienes optaron por Milei sienten esperanza, mientras que entre los partidarios de Bullrich, el porcentaje desciende al 35%. En contraste, casi el 70% de los votantes de Sergio Massa expresa bronca o angustia.
La imagen de la senadora se mantiene sólida a pesar de todo. Consultoras como Giacobbe y Atlas Intel, que elabora informes para Bloomberg, la posicionan con más de 39 puntos de imagen positiva, superando incluso al Presidente. No obstante, los analistas subrayan que la imagen y la intención de voto no necesariamente son lo mismo.
Los movimientos de Bullrich son observados con detenimiento en el oficialismo, especialmente luego de que ella se distanciara del caso Adorni. Aunque Javier Milei la criticó durante una reunión de la mesa política, lo que Bullrich atribuyó a la “emocionalidad” del Presidente, en el Gobierno tratan de evitar un enfrentamiento directo.
Incluso el jefe de Gabinete llegó a referirse a ella como “una fenómena”, tras ser cuestionado por Bullrich por su tardanza en presentar la declaración jurada.
En este contexto, se destaca el proyecto que Bullrich está impulsando: un marco regulatorio para crear un mercado competitivo y desregulado de biocombustibles durante 15 años. La propuesta incluye un aumento gradual del corte obligatorio de biodiesel del 7,5% al 10% y del bioetanol del 12% al 15% en un año.
Este es un viejo reclamo de provincias vinculadas al agro, como Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, así como del interior bonaerense, que abogan por esta iniciativa frente al poderoso lobby petrolero consolidado en Vaca Muerta, un modelo energético que el actual Gobierno promueve como bandera. A pesar de esto, Bullrich representa en el Senado a la ciudad de Buenos Aires.
Hasta ahora, en su rol como líder del bloque libertario, Bullrich había limitado su apoyo a los proyectos del Poder Ejecutivo, pero esta es su primera iniciativa con sello propio. “Es algo que se venía trabajando junto al secretario de Energía. Lo presentó con los integrantes de LLA de esa comisión”, subrayaron fuentes cercanas a la senadora.
El despliegue de Bullrich también se intensifica en términos de actividad territorial y política. Ha mantenido una agenda activa con líderes y empresarios de todo el país. Recientemente visitó la Bolsa de Comercio de Córdoba, participó en actividades de la Fundación Manantiales en Montevideo junto a referentes del Partido Nacional uruguayo, se reunió con legisladores hondureños para discutir democracia y seguridad, y viajó a Chile para encontrarse con el presidente de derecha José Antonio Kast. Asimismo, ha realizado actividades en la Ciudad de Buenos Aires y ha interactuado con estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella. La próxima semana, asistirá a un evento académico en Mendoza sobre ciberseguridad.
Particularmente, Santa Fe cobra relevancia en sus planes. La semana pasada, Federico Angelini, un dirigente cercano a Bullrich, dejó su cargo como subsecretario de Intervención Federal del Ministerio de Seguridad para integrarse al equipo del gobernador Maximiliano Pullaro. Según información recabada, Bullrich y Pullaro han establecido una conexión fluida desde la implementación del Plan Bandera, la estrategia federal de seguridad enfocada en Rosario y su área metropolitana.
Angelini optó por alejarse de la gestión nacional al coincidir con Bullrich en que Adorni no debería continuar en la jefatura de Gabinete.
En el entorno de Bullrich, intentan evitar señales de ruptura con la conducción libertaria, reconociendo que ella aún conserva ambiciones políticas, aunque afirman que no es el momento de discutir candidaturas. Se enfocan en un proceso “de abajo hacia arriba” que busque ampliar la base política del oficialismo entre sectores no peronistas, en contraposición a la estrategia de Milei, que prioriza la pureza libertaria.
“Se trata de brindar mayor gobernabilidad al Presidente y disminuir el riesgo país”, destacan quienes acompañan a Bullrich. “No se apartará de su camino. Todo apunta a fortalecer la reelección de Milei”.
Por otra parte, Bullrich mantiene un canal de comunicación indirecto con Mauricio Macri. Aunque su relación es cordial, el vínculo político y personal que antes tenían ha cambiado. Nadie descarta la posibilidad de un futuro reencuentro político, y quienes conocen a ambos señalan que, si llegara a suceder, sería más por pragmatismo que por un acercamiento personal.









