La época en la que se incorpora Ades no es fortuita, ya que se da en medio de conjeturas sobre el rumbo que tomará el programa económico. Nacido en Buenos Aires, es abogado graduado de la UBA y cuenta con un doctorado en Economía de Harvard. Reside en Nueva York desde hace más de 30 años y ha trabajado con algunas de las entidades financieras más reconocidas. Además, ha sido profesor en Harvard, consultor del Banco Mundial y ha desempeñado roles como estratega y trader en Citigroup, BofA Merrill Lynch y Goldman Sachs.
La reciente inclusión de Ades en la mesa de Milei no pasó desapercibida, dado que no es habitual que personalidades externas al Gobierno asistan a tales encuentros, y menos en un contexto donde el equipo económico se encuentra en el centro de rumores. Se notó también la ausencia de Caputo en esta reunión; el ministro de Economía justificó su falta por no sentirse bien, aunque horas después volvió a aparecer en un streaming de contenido libertario.
Esta situación ha intensificado las especulaciones en el Palacio de Hacienda. Desde la Casa Rosada se aclaró que la presencia de Ades no implica su designación a un cargo oficial ni asegura la salida de Caputo. Sin embargo, su figura ha quedado marcada en la agenda de Milei.
Paralelamente, Caputo expresó un notorio apoyo público hacia Milei mediante un mensaje en sus redes sociales, cuyo propósito no quedó del todo claro, generando más ruido en un escenario económico y político ya cargado de tensiones.
En cuanto a sus propuestas, Ades sugiere cambios en varios aspectos clave de la economía. Un punto central de su enfoque es el tipo de cambio. Considera que un dólar desviado hacia lo barato puede perjudicar a la industria y a las pequeñas y medianas empresas al aumentar sus costos en relación con las ventas, dificultando su competitividad.
Además, aborda la cuestión de las tasas de interés y el acceso al crédito, sugiriendo que las condiciones financieras actuales podrían ser demasiado restrictivas. Así, plantea la necesidad de examinar la posibilidad de flexibilizarlas sin que ello provoque un nuevo aumento en la inflación. Para las empresas, un acceso más amplio al crédito podría facilitar tanto la inversión como el capital de trabajo, mientras que su impacto en trabajadores dependería de cómo afecte a los empleos y salarios.
Por otra parte, Ades señala que los dólares que los argentinos tienen fuera del sistema suman más de US$300.000 millones. Su propuesta consiste en que una fracción de esos fondos pueda ingresar al circuito formal, convirtiéndose en crédito para empresas y familias, con el fin de inyectar más recursos en la economía.
Por último, enfatiza la necesidad de mantener el equilibrio fiscal y propone que las proyecciones económicas utilizadas para el Presupuesto sean elaboradas por una entidad independiente del Ministerio de Economía, buscando desvincular estos cálculos de las decisiones políticas gubernamentales.









