La decisión sobre las sanciones se tomará el próximo jueves, coincidiendo con el partido entre Estudiantes y Platense por los cuartos de final de la Copa Argentina, que se disputará en Florencio Varela. Esta fecha es relevante por dos motivos: en primer lugar, porque Herrera, uno de los árbitros que más se retrasan en presentar informes, aún no ha hecho llegar el suyo; en segundo lugar, porque esa jornada se reunirá el cuerpo colegiado para analizar las sanciones. Esto podría permitir que los jugadores de Estudiantes estén disponibles para el partido contra Platense, aunque no se puede asegurar que participen del encuentro del lunes 5 de octubre ante Gimnasia de Mendoza en el estadio Uno.
El contexto normativo presenta un área gris en la que los jueces deportivos deben moverse para dictar penas y recompensas, que tendrán que definir en la oficina de Fernando Mitjans, presidente del Tribunal. Las reglas no especifican las sanciones para un torneo de definición única y, dado que las penalizaciones prescriben en un año, es poco probable que puedan cumplirse en la misma competencia. La resolución estará a cargo de Mitjans y otros cuatro miembros: Sergio Fernández, Jorge Ballestero, Ezequiel Iglesias Berrondo y Matías García.
El reglamento de la Supercopa Internacional indica que los jugadores y miembros del cuerpo técnico que estén bajo sanciones por partidos en otros torneos podrán competir en esta Supercopa. Asimismo, las sanciones por partidos que surjan en el marco de la Supercopa se cumplirán en futuras ediciones. En caso de que los infractores estén cumpliendo o reciban sanciones por tiempo determinado, no podrán participar en ningún ámbito hasta que cumplan con la condena.
A partir del informe de Herrera, el Tribunal deberá determinar si las sanciones se aplican en el Torneo Clausura o, si Estudiantes accede a las semifinales, en la Copa Argentina. En este sentido, hay un antecedente de 2022 relacionado con el Trofeo de Campeones, donde Racing se impuso 2 a 1 a Boca y hubo ocho tarjetas rojas. Darío Benedetto y Carlos Alcaraz recibieron sanciones de 4 y 3 fechas, respectivamente. Otros jugadores también fueron expulsados, pero la amnistía benefició a todos salvo a Benedetto, que debió cumplir su sanción en la Liga, y a Alcaraz, que fue transferido a otro club.
Estudiantes ya ha enfrentado sanciones colectivas tras un incidente con Rosario Central, luego de que la AFA obligara a sus jugadores a formar un pasillo para el reconocimiento a los ganadores de la Tabla Anual. Esto llevó a que se establecieran regulaciones más claras sobre los castigos. Los involucrados están conscientes de que las sanciones son inevitables, y Verón es consciente de que es un objetivo, dado que ya había sido suspendido por seis meses tras protestar contra Rosario Central el año pasado. Si se considera su reincidencia, la pena podría ser más severa. Así, Verón se encuentra en un tira y afloja con la AFA, mientras Tapia y Toviggino intentan imponer disciplina a través de un tribunal que, si bien debería ser independiente, a menudo actúa en función de intereses específicos.









