Los funcionarios realizaron su exposición ante las comisiones de Economía Nacional e Inversión de la cámara alta, donde se debatieron diversos aspectos del programa económico actual. Durante la presentación, Bausili explicó que el BCRA posee oro físico resguardado en sus bóvedas, así como una parte en el Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS), en Suiza.
“En el mercado, cuando hay más o menos escasez, ese costo se ajusta. Se ha observado una alta demanda por lingotes de oro. Por lo tanto, resultaba conveniente aprovechar esta oportunidad a un costo más bajo que el histórico para convertir ese oro de calidad inferior en oro de calidad superior. Así, se trasladó y depositó en el BIS de Suiza, donde permanece, aunque algunos prefieren tejer teorías de conspiración”, señaló Bausili.
Respecto a los cambios propuestos en la carta orgánica, los representantes del BCRA subrayaron que el principal objetivo de la iniciativa, que ya cuenta con media sanción de Diputados, es eliminar los mecanismos utilizados por el Tesoro para financiar su déficit mediante emisión monetaria.
“El proyecto responde a argumentos económicos, sin un trasfondo político”, afirmó Bausili ante los senadores. Además, señaló que la Carta Orgánica es una “estructura legal que no debería ser objeto de revisiones frecuentes”, aunque justificó la excepción basándose en los resultados de reformas anteriores, realizadas en 2002 y 2012.
Bausili detalló que la reciente reforma busca centrar la misión del Central exclusivamente en la preservación del valor de la moneda, en lugar de los cinco objetivos establecidos en 2012, que incluían estabilidad de precios, empleo, crecimiento, sistema financiero y equidad.
“Ni siquiera se ha podido cumplir el primero, que es preservar el valor de la moneda”, enfatizó Bausili, añadiendo que la economía argentina no presenta crecimiento desde 2011, que el empleo formal se encuentra estancado y que la informalidad ha sido “lo único que ha crecido en los últimos 15 años”.
El titular del BCRA también desmintió que la reforma conlleve un riesgo para los ahorristas, afirmando que “no afecta los depósitos de los argentinos” y que la iniciativa busca “replicar elementos fundamentales” de las cartas orgánicas de bancos centrales en países que han logrado controlar la inflación, y que “no es un experimento”.
Entre los puntos destacados de la reforma, mencionó la eliminación del financiamiento directo al Tesoro en pesos —como los Adelantos Transitorios de 2002 que resultaron ser permanentes—, la restricción sobre lo que puede considerarse utilidad distribuible al Tesoro, mayores dificultades para la destitución de autoridades del BCRA y el cierre del acceso del Tesoro a las reservas a través de Letras Intransferibles.
En cuanto al resto de los artículos, Bausili indicó que responden a una actualización técnica relacionada, por ejemplo, con las garantías en operaciones de liquidez con bancos centrales extranjeros.
Werning, por su parte, subrayó que durante la última década, “quien se benefició fue el Tesoro, que obtuvo pesos y dólares”, mientras que el Central “tuvo que asumir costos financieros” por el desequilibrio, aludiendo al costo de la esterilización que la entidad abona a los bancos para absorber pesos emitidos en exceso.
El vicepresidente estimó ese daño patrimonial en US$ 550.000 millones entre 2003 y 2023, equivalentes al 85% del PIB.
Durante el debate sobre si la entidad debería flexibilizar su política monetaria para estimular la economía, Werning fue contundente: “No se puede sorprender a la sociedad con un poco de inflación, porque siempre un poco de inflación conduce a más inflación”. Además, añadió: “Si bien algunos piensan que un poco de inflación es útil para lubricar los engranajes de la economía, lo único que logra es desvalorizar deuda, salarios y jubilaciones, y a largo plazo desmonetizar la economía”.
Durante la presentación, el jefe del bloque peronista, José Mayans, criticó enérgicamente el proyecto y calificó el cambio en el proceso de elección y remoción de autoridades del BCRA de “inconstitucional”, describiéndolo como “una vergüenza para la democracia argentina”.
En contraste, el senador libertario Bartolomé Abdala respaldó la iniciativa, afirmando que “necesitamos la aprobación para eliminar la inflación”. La senadora Juliana Di Tullio también objetó el tratamiento del dictamen, sugiriendo que el Parlamento perdería su capacidad de control sobre la entidad si se aprueba la reforma.









