Según se conoció, la economista, quien impulsó la reforma de la Carta Orgánica del BCRA en 2012 para facilitar la asistencia del organismo al Tesoro mediante aumento de la emisión monetaria, mencionó que “en el diagnóstico que tengo sobre el proceso de aceleración inflacionaria en Argentina, incide más lo que ocurre con el dólar que lo que sucede con las variables monetarias”.
Además, resaltó que en una economía monetaria donde hay propensión a la compra de dólares, una expansión de la cantidad de dinero que no coincide con la demanda de dinero provoca presión sobre el tipo de cambio. “Del mismo modo, una expansión del gasto financiada por importaciones que desbalancea el comercio exterior puede derivar en presiones inflacionarias”, añadió Marcó del Pont.
En este contexto, vinculó la aceleración inflacionaria del gobierno anterior con el efecto de la sequía, que le costó al Banco Central alrededor de 20.000 millones de dólares en reservas internacionales. Sostuvo que “el Gobierno está utilizando todos los recursos posibles para mantener el dólar en $1.500”, evidenciando que reconoce implícitamente la importancia del tipo de cambio. Específicamente, mencionó diversas intervenciones en el mercado de títulos, ventas de dólares por parte del Tesoro y operaciones en el mercado de futuros.
La exfuncionaria del BCRA agregó que “el dólar no es libre, y no creo que deba serlo. Es una variable crucial que debe ser administrada por el Banco Central. No obstante, en este momento, el tipo de cambio está muy atrasado”.
En relación a este punto, afirmó: “El proyecto parece partir de un diagnóstico contradictorio, ya que logró reducir la inflación, pero a expensas de una retracción del mercado interno, incertidumbre salarial, mayor apertura económica y un ancla cambiaria. Muchos factores influyen en la disminución de la inflación, no solo una política monetaria restrictiva”.
Marcó del Pont expresó su preocupación por la reforma propuesta, especialmente por la modificación del mandato del BCRA. Dijo que “quieren regresar a un marco similar al de la convertibilidad, que solo considera la estabilidad monetaria, ignorando otros factores como el crédito, las tasas de interés y el tipo de cambio, que son esenciales para la producción, el endeudamiento familiar y el empleo”.
Cuestionó: “¿Qué implica eliminar ese mandato? Privar al Banco Central de facultades para intervenir, que además, no está utilizando en la actualidad. En realidad, enfrentamos una crisis de sobreendeudamiento y el BCRA podría actuar, pero no lo está haciendo”.
Finalmente, la ex presidenta del BCRA reflexionó sobre la celeridad del Gobierno para cambiar la Carta Orgánica, argumentando que esta le otorga facultades sin obligarlo a hacer uso de ellas. Concluyó que la modificación en cuestión podría apuntar a habilitar el uso de reservas como garantía de endeudamiento, sugiriendo que se busca alternativas de financiamiento.









