El modelo de negocios detrás de este fenómeno se basa en la expansión a través de franquicias de bajo costo y una producción centralizada, lo que permite disminuir tanto la inversión inicial como la cantidad de personal necesario para operar con eficiencia. “El precio atrae al cliente, el volumen genera escala y la eficiencia operativa es la que finalmente produce la rentabilidad”, comentó un consultor especializado en franquicias.
Este segmento se distingue por contar con locales reducidos, de aproximadamente 40 metros cuadrados, con una inversión inicial que oscila entre 15.000 y 50.000 dólares. Según la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias, actualmente este tipo de franquicias representa el 33% del sistema, marcando un récord.
“El gran crecimiento del formato se produjo alrededor de la crisis de 2001 y en los años siguientes. Se consolidó un modelo basado en locales relativamente pequeños, productos estandarizados, producción centralizada y precios accesibles”, agregó el especialista.
En el ámbito de las pizzas, Ugi’s ha sido uno de los nombres más destacados desde los años 80 al establecer una propuesta gastronómica simple y de bajo costo. En cuanto a las empanadas, El Noble Repulgue, surgido en 1998, se expandió rápidamente y, desde 2022, forma parte de Delicias Argentinas, un vehículo de inversión en el sector alimenticio ligado al empresario Marcelo Figoli.
A finales de la misma década, se originó Solo Empanadas, que se posicionó como uno de los grandes competidores mediante un modelo de producción centralizada y una red de franquicias que, con el tiempo, se fue expandiendo desde el Área Metropolitana hacia otras localidades bonaerenses e incluso al exterior.
Esta empresa ha añadido nuevas marcas a su portafolio, como Morita y Kiosco de Empanadas, y cuenta con una planta industrial en crecimiento, capaz de abastecer a más de 160 franquicias. Sin embargo, a fines de julio, Divaflo SRL, propietaria de las mencionadas cadenas, solicitó su concurso preventivo.
“La caída del consumo afecta a toda la gastronomía, y las franquicias económicas no son la excepción. Sin embargo, se observa una migración del consumidor hacia estos modelos, que pueden tener un mejor desempeño en tiempos de poder adquisitivo reducido. Aunque no son inmunes a la caída del consumo, su ventaja es captar a quienes, aun buscando reducir gastos, continúan comprando”, añadió el consultor.
Esto se ve reflejado en el creciente ritmo de aperturas de algunas de las principales cadenas que están incrementando su participación en el mercado. Por ejemplo, Big Pizza, fundada en 2018, ha establecido 280 locales en casi todo el país, proyectando abrir 80 más este año. La compañía, que abrió 60 locales en 2025, cuenta con una fábrica propia en Ciudadela, Buenos Aires, que produce pizzas y empanadas para todos los franquiciados, alcanzando un volumen de ventas de alrededor de 20 millones de empanadas al año.
“Aunque notamos que el consumidor tiene menos poder adquisitivo, los locales se mantienen bien. Nuestro objetivo ahora es atraer a todos los segmentos. Estamos viendo que personas que antes no compraban nos están eligiendo”, manifestaron desde la empresa.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Big Pizza se expande con locales de take away de unos 35 metros cuadrados, mientras que en otras provincias, los establecimientos pueden alcanzar los 150 metros cuadrados.
Brozziano, surgido en 1999 por Alejandro Folatti y Gonzalo Carreau, comenzó como Pizza Gigante y tuvo 10 franquicias hasta su transformación en 2017. “Vimos que el mercado de las low cost estaba en auge y, con nuestra infraestructura, podíamos ofrecer empanadas a precios competitivos con mayor volumen”, explicó Carreau. La empresa posee 56 locales en la ciudad, con planes de expandirse al Gran Buenos Aires y duplicar sus franquicias en dos años.
Con una planta propia de 1500 metros cuadrados en Pompeya, Buenos Aires, con capacidad de duplicar producción, Brozziano elabora 3 millones de empanadas al mes y cada local vende un promedio de 40.000 unidades mensual.
“Los clientes están cambiando entre segmentos. Al ser un segmento low cost, no dependemos tanto del estado general de la economía. También hay consumidores que antes no podían acceder a nuestras empanadas y ahora sí”, indicó.
El mercado es complejo, con numerosos competidores y el surgimiento constante de nuevas marcas. “Al final, prevalecerán aquellos con mejor calidad”, concluyó.
Por último, Tomasso, con más de 17 años en el rubro, comenzó como una pizzería barrial en 2007 y desde sus inicios se enfocó en locales específicos para take away de pizzas y empanadas, sumando más de 70 sucursales en Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa.









