Esto se evidencia en un informe de la Agencia de Habilidades para el Futuro del Ministerio de Educación de la Ciudad, que analizó 209 empresas, entrevistó a 50 referentes del sector productivo y examinó nueve sectores clave de la economía de la Ciudad. Esta combinación de encuestas, entrevistas cualitativas y análisis del sector proporciona una visión más profunda y abarcadora del mercado laboral, permitiendo identificar las causas detrás de las cifras reportadas.
El 53,3% de las empresas consultadas admitió tener problemas para encontrar perfiles técnicos, lo que refleja que la escasez de talento no se limita a nichos específicos, sino que afecta a una gran parte del tejido productivo de la Ciudad.
Históricamente, se atribuía esta escasez a una falta de oferta de postulantes, pero el estudio propone una visión más matizada. El 84,1% de las organizaciones vinculó sus dificultades de contratación a la carencia de habilidades básicas en los candidatos, mientras que el 66,7% relacionó el problema con la insuficiencia de estudios o formaciones específicas y un 57,5% señaló la falta de habilidades técnicas. Esto indica que el desafío no reside únicamente en la cantidad de personas en búsqueda de empleo, sino en la disparidad entre la formación recibida y las competencias necesarias en el ámbito laboral.
Las competencias más difíciles de encontrar incluyen gestión de información (29,3%), programación (24,4%), matemáticas (23,6%), uso de herramientas para presentaciones (22%), idiomas (21,1%) y manejo de software de bases de datos (21,1%), además de conocimientos en contabilidad, finanzas e informática. Esta variedad sugiere que la problemática abarca tanto habilidades técnicas específicas como competencias generales.
Los sectores más afectados por esta escasez son los de automoción, tecnología informática, energía y turismo, donde la introducción de nuevas tecnologías y la creciente especialización en los puestos han elevado el nivel de competencias exigido a los postulantes.
En la industria automotriz, por ejemplo, la electrificación y automatización requieren perfiles con conocimientos que anteriormente no eran prioritarios. De forma similar, en el sector energético, la transición hacia fuentes renovables demanda nuevas competencias en tecnologías de generación y gestión.
El informe también identifica un cambio en las prioridades de contratación: además de las habilidades técnicas, las empresas ahora valoran más un conjunto de habilidades que antes eran consideradas secundarias. La responsabilidad, el compromiso, la capacidad de trabajo en equipo, la comunicación, el análisis, la adaptabilidad al cambio y la creatividad son algunas de las cualidades más destacadas por las empresas entrevistadas.
Este cambio implica que el desafío de la formación radica en desarrollar competencias transversales que permitan a los trabajadores adaptarse a diferentes contextos a lo largo de su carrera. Las habilidades blandas han dejado de ser un elemento complementario para convertirse en un requisito tan importante como el conocimiento técnico específico.
Esta tendencia se observa a nivel global, donde informes sobre el futuro laboral subrayan que la vida útil de las habilidades técnicas se acorta, especialmente en sectores digitalizados. En este marco, la capacidad de aprendizaje rápido y adaptación a nuevas herramientas es tan valiosa como el conocimiento específico.
Frente a las dificultades para encontrar el perfil adecuado, las empresas han cambiado sus estrategias de contratación. El 47,7% ya incorpora candidatos con menos experiencia para capacitarlos internamente, mientras que un 33,6% ha decidido capacitar y redistribuir funciones dentro de sus equipos. Otras optan por ajustar sus procesos o tercerizar operaciones para sortear la escasez de perfiles.
Para muchas de las empresas consultadas, resulta más eficiente invertir en capacitación interna que esperar a encontrar candidatos con todas las competencias necesarias en el mercado laboral.
Las expectativas de los postulantes también se están transformando, dado que ahora aquellos que anteriormente eran descalificados por no cumplir todos los requisitos técnicos pueden ser considerados si demuestran las habilidades básicas y la voluntad de formarse dentro de la organización.
La ministra de Educación de la Ciudad, Mercedes Miguel, afirmó que “los datos de este informe nos muestran con total claridad y evidencia que el gran desafío de la educación hoy no es solo un tema de títulos, sino de capacidades estructurales”. Además, agregó que “el mercado no solo busca saberes específicos, busca chicos con habilidades básicas consolidadas y con la flexibilidad emocional para adaptarse a un mundo que cambia todos los días”.
Por su parte, Gustavo Álvarez, director de la Agencia de Habilidades para el Futuro, explicó que “el gran desafío es entender qué necesita hoy el sector productivo para que la formación pueda anticiparse a esos cambios”. Álvarez destacó que el objetivo de la agencia es “construir, junto a empresas, cámaras y sindicatos, un perfil de ciudadano preparado para adaptarse a un mercado laboral en permanente transformación”.
El funcionario también aclaró que la labor de la Agencia no se limita a asistir a las empresas en la búsqueda de perfiles, sino que también busca ofrecer oportunidades de formación y acompañar a las personas para que desarrollen las habilidades requeridas por el mercado laboral.
A partir de la próxima semana, los hallazgos del informe serán discutidos en diversas mesas sectoriales, que contarán con la participación de representantes de empresas, cámaras, sindicatos, instituciones educativas y organismos públicos que colaboraron en el relevamiento. Entre estos participan diversas organizaciones que buscan asegurar que las propuestas formativas respondan a necesidades reales del mercado.
El propósito de estos encuentros es convertir el diagnóstico en acciones concretas de formación, que reduzcan la brecha existente entre el sistema educativo y las demandas del sector productivo. En el informe también se anticipan cuáles competencias cobrarán relevancia en los próximos años, destacándose las habilidades relacionadas con inteligencia artificial, análisis y gestión de datos, Internet de las Cosas, automatización, movilidad eléctrica, energías renovables y otras tecnologías aplicadas a procesos productivos.









