Durante la sesión del jueves en la Cámara Alta, la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, elevó un reclamo formal al Poder Ejecutivo brasileño. A través de una Cuestión de Privilegio, la legisladora instó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva a disponer el regreso inmediato de Julio Bitelli a la embajada en Buenos Aires. Bullrich enfatizó la urgencia de “separar la política de las relaciones institucionales estratégicas”, subrayando que el vínculo bilateral debe trascender las coyunturas partidarias para preservar la estabilidad histórica entre ambas naciones.
En su argumentación, la senadora libertaria buscó relativizar las críticas hacia la administración de Javier Milei mediante una comparación con el proceso electoral de 2023. Recordó que el mandatario brasileño manifestó su apoyo explícito a Sergio Massa, recibiéndolo con honores en el Planalto. Según Bullrich, existe una doble vara al considerar las acciones de Milei en Brasil como una “intromisión” cuando, a su juicio, el presidente argentino solo ejerció su derecho político de respaldar a sus aliados, tal como lo hizo Lula en su momento.
La decisión de Brasilia de retirar a su máximo representante se originó tras una escalada de agravios por parte de Milei, quien calificó a su par brasileño de “ladrón”, “totalitario” y “condenado”. La crisis se profundizó durante la reciente visita del mandatario argentino a São Paulo, donde fustigó al juez Alexandre de Moraes —tildándolo de “basura calva”— por haberle impedido visitar a su aliado personal, Jair Bolsonaro. Cabe recordar que el expresidente Bolsonaro enfrenta una condena de 27 años de prisión por su implicación en el intento de golpe de Estado ocurrido tras los comicios de 2022.
Finalmente, Bullrich atribuyó parte de la fricción actual al clima de alta sensibilidad propio del periodo electoral que atraviesa Brasil. No obstante, concluyó su intervención haciendo un llamado a la madurez diplomática: “Es vital que restablezcamos estas relaciones y pongamos a los dos países en el mismo nivel”. La senadora insistió en que, pese a las marcadas diferencias ideológicas entre las actuales gestiones, los intereses compartidos de Argentina y Brasil obligan a normalizar los canales institucionales a la mayor brevedad posible.









