La principal preocupación de los analistas de Fitch reside en la escasez de reservas netas, que persiste a pesar de la intensa compra de divisas por parte del Banco Central, un aspecto que adquiere mayor importancia en un año electoral que enfrenta altos vencimientos de deuda externa y un probable aumento en la demanda de dólar en activos. Así se expresó Todd Martínez, director senior y cotitular del área de deuda soberana para Latinoamérica de la calificadora de riesgo, durante una presentación en el Hotel Faena y en una posterior entrevista.
Martínez destacó el enfoque general del plan económico de Javier Milei y Luis Caputo y enfatizó que la decisión de comenzar a adquirir divisas en enero, tras el incumplimiento de las metas de acumulación de reservas con el FMI en 2025, fue clave para la clasificación en B-. Sin embargo, advirtió que el nivel actual de divisas es “muy bajo”. Sostuvo que un nivel prudente podría ser cerca del 15% del PBI, equivalentes a aproximadamente 62.000 millones de dólares para Argentina, aunque precisó que este objetivo llevará tiempo y que es crucial observar una mayor velocidad en la acumulación neta.
También abordó la elección del Gobierno de no regresar a los mercados financieros para refinanciar los vencimientos de deuda, a pesar del alto coste, y pronosticó que se requerirán varios ciclos electorales para que el mercado confíe en que el llamado “riesgo político” es cosa del pasado. Asimismo, comentó sobre la política cambiaria y el comportamiento del dólar, y expresó su inquietud por el crecimiento desigual de la actividad económica, que excluye a los sectores de mayor empleo.
En cuanto a la situación de las reservas, Martínez puntualizó que la relación entre las fuentes y usos de dólares es crucial para la calificación. Si bien Argentina presenta estadísticas positivas, el ratio actual sigue siendo desfavorable: las reservas están en ascenso, pero son insuficientes para un país que enfrenta altos vencimientos de deuda en dólares en los próximos años. “Queremos ver mejoras en ese ratio… y sería ideal que se redujera el servicio de la deuda”, señaló.
Respecto a un posible esquema cambiario destinado a priorizar la acumulación de reservas, Martínez indicó que esto implicaría mantener un tipo de cambio relativamente flotante y realizar compras consistentes con las metas pactadas con el FMI. Enfatizó la necesidad de no intervenir significativamente dentro de la banda, ya que eso podría poner en riesgo la meta de reservas.
Al abordar las implicancias de la acumulación de reservas, Martínez aclaró que el actual enfoque apunta a mejorar la confianza en lugar de deprimir el tipo de cambio, aunque esto podría generar ganadores y perdedores en diferentes sectores.
En relación a la situación fiscal, subrayó la importancia del ajuste que ha implementado el Gobierno y cómo esto ha generado confianza. Sin embargo, reconoció que mantener la inversión en niveles bajos no será sostenible a largo plazo y que todavía queda margen para mejorar la eficiencia de gasto público.
Finalmente, reflexionó que, si bien hay desafíos, un posible repunte económico podría ofrecer al Gobierno la oportunidad de reducir impuestos y estimular la inversión, aunque si no se produce esa recuperación, mantener la estabilidad fiscal se tornará complejo.









