“Hasta acá llegamos. El Ruso hizo un buen trabajo, nos dejó un buen colchón de puntos, pero ya está. Queremos aspirar a algo más y él tiene un techo”, comentó discretamente un directivo de uno de los clubes que Zielinski ha dirigido recientemente. Este comentario puede haber subestimado su capacidad.
A sus 66 años, Zielinski se encuentra ante un logro significativo en su carrera. Aunque había estado cerca de alcanzar el éxito con equipos como Lanús, donde llegó a las semifinales de la Copa Sudamericana 2024, y con Belgrano, que también llegó a semifinales en la Copa Argentina 2025, su destino parecía apuntar hacia algo aún mayor. Su triunfo en Córdoba, en un enfrentamiento memorable contra un gigante como River Plate, marca un hito en su trayectoria.
La pregunta que surge es si un entrenador considerado defensivo puede triunfar con un club como Belgrano. Los hechos hablan por sí mismos, y un dato relevante es que el equipo anotó tres goles en una final enfrentando a River.
“Hay un relato que enamora a todo el mundo, pero a mí no me gusta mentir. A otros, sí. Son vivos. Dicen lo mismo que ellos [por los presuntos entrenadores ofensivos] y después, defienden de la misma forma que defendemos todos. En la Argentina me respetan porque no soy un chanta”, declaró Zielinski en una entrevista reciente.
El Ruso ha manifestado su admiración por otro destacado director técnico que también llevó la carga de la crítica: Carlos Bilardo, de quien ha aprendido en su carrera. “Yo dispongo de una formación en base a cómo son mis jugadores. Si hay que atacar, ataco; si tengo que defender, defiendo. No soy como algunos que hablan de una manera y después se defienden con diez jugadores”, afirmó en el mismo encuentro periodístico.
Además, Zielinski se ha inspirado en Carlos Griguol, un técnico metódico que también enfrentó obstáculos al inicio de su carrera en el fútbol. Al igual que su predecesor, Zielinski enfatiza la importancia del estudio y el desarrollo entre los jóvenes talentos. Según su perspectiva, tras conseguir una gran victoria, las recompensas materiales pueden esperar.
A pesar de las marcadas diferencias en sus estilos y trayectorias, existe un camino común en su enfoque. Bilardo y Griguol, en su tiempo, también implementaron estrategias defensivas con gran éxito.









