En este contexto, la infectóloga Elena Obieta ha compartido su evaluación sobre la situación actual y ha enfatizado los riesgos vinculados con la cepa Andes, la única variante conocida por su capacidad de contagio entre humanos. Esta cepa ganó notoriedad a raíz de un brote ocurrido en el crucero MV Hondius, que partió desde Ushuaia.
“En general, el Hantavirus es una enfermedad que cuando es atribuida a cepa Andes tiene contagio interhumano. Y eso está descrito desde fines de los años 90. Por primera vez se describe esta condición con este virus en particular de la familia hantavirus”, subrayó la especialista.
Obieta explicó que esta temporada se han presentado más casos debido a un aumento en la disponibilidad de alimentos para los roedores en Argentina. Además, mencionó que la interacción humana con el hábitat de estos animales ha crecido, impactada por la construcción de cabañas y los cambios ambientales vinculados al cambio climático. “Todo esto favorece que interactuemos más con los roedores y que estemos más expuestos a inhalar y adquirir el virus”, agregó.
La situación de un paciente en Chubut, actualmente en una unidad de terapia intensiva, ha reavivado la urgencia de seguir los protocolos de prevención para quienes han estado en contacto cercano con infectados. “Si es de Andes que se transmite de humano a humano. Si es de transmisión interhumana, te tenés que aislar con barbijo, tenés que monitorearse la temperatura y los síntomas, y eventualmente, según disponibilidad, habrá que hacer estudios periódicamente cada semana como para ver si se encuentran partículas virales en tu sangre”. Este aislamiento preventivo debe mantenerse durante 45 días, que es el período máximo estipulado para la incubación del virus.
En cuanto a los factores de riesgo, Obieta puso en duda la idea de que las personas mayores sean las más susceptibles solamente por su edad. “Si esa persona tenía enfermedad pulmonar o insuficiencia cardíaca puede evolucionar para peor, pero lo cierto es que la mayoría de los casos reportados se dan en gente joven, sobre todo en hombres, por el tema del trabajo rural y la exposición rural”, precisó.
Frente al incremento de los casos, la experta concluyó: “Hay que controlar muy de cerca a los pacientes”.









