“Acá en nuestro instituto tenemos nuestra propia investigación y promovemos la práctica del pilates a través de las cadenas miofasciales”, expresó Giommetti. “Esto consiste en ver el cuerpo de forma integral, y no como grupos musculares aislados”.
En relación con la práctica, la instructora subrayó la importancia del reformer, una herramienta crucial. “La cama, que se llama reformer, es una herramienta clave. Porque no solo nos asiste, sino que también nos potencia para que no sea solo un trabajo pasivo”.
Asimismo, se tomaron en cuenta algunos mitos en torno a esta disciplina. Giommetti negó la idea de que trabajar en un reformer implique un menor esfuerzo. “No es verdadero eso de que, al trabajar en una cama, no se trabaje tanto. En el pilates se trabaja mucho utilizando pesas y nuestro propio peso”, indicó. También aclaró que el pilates no es exclusivamente una actividad femenina: “Otro mito es que sea una práctica solo para mujeres”.
La especialista mencionó que “cada vez más hombres vienen y practican, porque pilates potencia muchas de otras disciplinas particulares que ellos mismos realizan”.
Respecto a la vestimenta adecuada y los costos de practicar pilates, Giommetti recomendó: “lo mejor es siempre practicar con ropa cómoda, preferentemente pantalón corto y descalzos”.
En cuanto a los precios, reveló que “practicar pilates no es costoso: las cuatro clases hoy rondan los $80.000, y vale la pena”.









