El gabinete se mostró, una vez más, sorprendido por el fuerte recorte fiscal en una semana complicada para la administración. En paralelo a la nutrida manifestación compuesta por estudiantes, sindicatos y figuras de la oposición, Karina Milei lideraba la mesa política en un intento por reestablecer el protagonismo del gobierno en el Congreso de la Nación.
La directiva de la secretaria general de la Presidencia fue mantener el proyecto de reforma electoral sin alteraciones, desoyendo las propuestas de la senadora Patricia Bullrich, quien había intentado dividir la iniciativa de “Ficha Limpia” para buscar negociaciones con bloques aliados del Poder Ejecutivo. Como resultado, esta tarde el Senado iniciará el debate en comisión sobre la reforma electoral de manera conjunta, apartándose de lo acordado entre Bullrich y los bloques del PRO y la UCR.
“Sin negociación no hay ley. Es como que busca sostener la autoridad por la autoridad en sí misma. Saben que así no sale y van igual. No se entiende la estrategia, una vez más”, indicó una senadora aliada a este cronista. Lo cierto es que los conflictos entre la hermana del Presidente y Bullrich han alcanzado niveles recurrentes. El protagonismo de “Pato” en las sesiones extraordinarias se ha visto gravemente afectado por el bloqueo de Karina a la asunción de Diego Valenzuela en el importante puesto de Seguridad, justo bajo las órdenes de Alejandra Monteoliva.
“Patricia pensó que pasaba al Senado pero mantenía la palabra final en Seguridad. Y eso no pasó,” comentó un funcionario del ministerio que estuvo en medio de estas tensiones internas. A las demandas de respuestas hacia el Presidente se sumó el hecho de que la exministra de Seguridad se posicionó como líder en imagen positiva, según los indicadores de la consultora Management & Fit. ¿Y Milei? Se ubicó en séptimo lugar, con una imagen negativa que supera a la de la excandidata de Juntos por el Cambio. “Tiene una emocionalidad importante,” afirmó Bullrich al frenar las preguntas de la prensa sobre los gritos de Milei durante la última reunión de gabinete del pasado viernes. Es una historia que continúa desarrollándose.
La tensión también se evidenció ante el abrazo entre Bullrich y Mauricio Macri, algo que no fue del agrado de los libertarios. El líder del PRO emitió un fuerte comunicado el domingo, señalando profundas discrepancias con el Gobierno. Tanto los altos mandos del partido como el entorno del expresidente coincidieron en que el comunicado no fue discutido, considerándolo como “la voz de Mauricio”. ¿Consecuencias? El descontento se hizo palpable dentro del PRO, aunque pocos se atrevieron a mencionarlo públicamente. Solo el jefe de gobierno, Jorge Macri, admitió en televisión que no había leído el comunicado. “Me enteré viniendo para acá,” comentó.









