Durante su participación en la 23° edición del encuentro, celebrado en el Hotel Alvear Palace de Buenos Aires, Santilli afirmó que el cambio más significativo de la gestión libertaria radica en la creación de un marco fiscal ordenado, estable y con reglas claras, las cuales considera esenciales para que el sector privado retome la inversión. “Sin orden macroeconómico no existe crecimiento posible”, manifestó.
En su alocución, dedicó tiempo a abogar por las políticas económicas, las reformas en el Congreso y la colaboración con los gobernadores. En este marco, el funcionario subrayó que las empresas no pueden proyectar su futuro sin conocer las normas que regirán en los próximos meses, y que los trabajadores tampoco pueden avanzar en un ambiente donde la inflación erosiona sus salarios.
Santilli situó el equilibrio fiscal como un pilar fundamental del modelo de Milei, afirmando que “ningún país puede gastar más de lo que tiene. El equilibrio fiscal no se negocia”. De este modo, coincidió con la decisión del gobierno de mantener la disciplina fiscal como eje central de su gestión económica, lo que, según él, es una condición necesaria para restablecer el crédito y eliminar la inflación.
A su vez, resaltó la importancia de los sectores de energía, minería y economía del conocimiento como áreas con potencial de crecimiento. Mencionó el superávit energético y el aumento de las exportaciones mineras, señalando que la Argentina cuenta con recursos, talento y empresarios listos para crear empleos si existe estabilidad.
Gran parte de su discurso contrasta la situación actual con la herencia de los gobiernos kirchneristas, reivindicando la necesidad de un cambio estructural para poner fin a lo que caracterizó como “la lógica económica que cambia cada cuatro años”. “Es el gobierno más reformista de la historia”, sostuvo, vinculando la agenda de Milei no solo a cuestiones fiscales, sino también a transformaciones en el mercado laboral, el sistema de inversiones y la inserción internacional de Argentina.
En este sentido, enfatizó el cambio en la política exterior y la búsqueda de mayor integración con los mercados internacionales, especialmente con Estados Unidos, con la meta de que esta relación se traduzca en “más trabajo y más desarrollo”.
Santilli también hizo hincapié en la agenda de reformas, destacando la reforma laboral como una herramienta clave para abordar la informalidad en el trabajo. “Dejar a millones de argentinos en la informalidad es un pecado que no podemos mirar para otro lado”, expresó, agradeciendo a los gobernadores por su colaboración en las reformas.
Además, defendió el Régimen de Inversiones de Garantía y Estabilidad (RIGI) como una señal positiva hacia los inversores, sustentando que representa el compromiso de Argentina de ofrecer previsibilidad y respeto por los contratos, fundamentales para atraer grandes proyectos. “Las inversiones llegan cuando hay orden y cuando los países implementan las reformas necesarias”, resumió ante una audiencia compuesta por prominentes miembros del mundo empresarial.
Santilli también destacó el apoyo de los gobernadores y del jefe de Gobierno porteño a las políticas impulsadas por la Casa Rosada. “Quiero agradecer a los gobernadores, tanto a los presentes como a los ausentes, por las reformas. Esto lo hemos entendido todos, hemos hecho un trabajo conjunto”, señaló, haciendo hincapié en la coordinación entre Nación, provincias y la Ciudad para sostener la agenda reformista.
La presencia de gobernadores como Carlos Sadir, Gustavo Sáenz, Rolando Figueroa e Ignacio Torres en el evento refleja un apoyo político que el Gobierno busca exhibir en el Council, un espacio que integra al sector público con empresarios e inversionistas.
Antes de la intervención de Santilli, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, resaltó la necesidad de coordinación entre la Ciudad y el Gobierno nacional, y reafirmó su apoyo al rumbo económico definido por Milei. “Donde hay orden hay libertad”, afirmó, sugiriendo que el éxito del país también beneficiará a la Ciudad. Además, subrayó la importancia de un rumbo económico bien definido y abogó por una cultura que celebre el éxito del sector privado, reafirmando que en la Ciudad “la propiedad privada se defiende”. Su pronunciamiento sirvió como respaldo político a la propuesta económica que luego desarrollaría Santilli ante los empresarios.
En contraste, Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, ofreció una perspectiva más cauta sobre la situación actual, advirtiendo que hay empresas que “la están pasando mal”, aunque reconoció que la transformación y consolidación del nuevo modelo conlleva ciertos costos.









