Este indicador revela un retroceso en la equidad económica, tras una mejora parcial observada en 2025. El Coeficiente de Gini varía entre 0 y 1, donde valores cercanos a 0 reflejan mayor igualdad en la distribución de los ingresos, mientras que aproximarse a 1 indica una mayor desigualdad. A finales de 2025, este coeficiente se había situado en 0,427.
La comparación interanual demuestra que la distribución de ingresos se ha vuelto más desigual. Este resultado cobra especial importancia al contrastarse con otros indicadores sociales: la mejora en los niveles de pobreza y de indigencia durante 2025 se vio frenada en los primeros seis meses de 2026.
La semana pasada, el INDEC reveló que la pobreza afectó al 32,3 por ciento de la población en el primer semestre de 2026, interrumpiendo así la tendencia a la baja que se había iniciado en el segundo semestre de 2024.
El aumento de la indigencia se evidencia en la cifra que pasó del 6,3 por ciento en la segunda mitad de 2025 al 7,5 en los primeros seis meses de 2026. Estos datos indican que casi uno de cada tres ciudadanos de los 31 aglomerados urbanos encuestados no cuenta con ingresos suficientes para cubrir la Canasta Básica Total.
En términos absolutos, aproximadamente 9,7 millones de personas se encuentran por debajo de la línea de pobreza, lo que representa la inclusión de alrededor de 1,2 millones de nuevos afectados en comparación con el semestre anterior.
Los ingresos reflejan la severidad de este deterioro. Las familias en situación de pobreza reportaron un ingreso familiar promedio de 922.755 pesos durante el semestre.
Al mismo tiempo, la brecha entre estos ingresos y el dinero necesario para alcanzar la Canasta Básica Total se amplió, alcanzando un 35,9 por ciento. Esto indica que no solo ha aumentado la cantidad de hogares en condiciones de pobreza, sino que, además, aquellos que caen en esta categoría requieren, en promedio, más de un tercio de sus ingresos adicionales para abandonar esa situación.
Así, tras una recuperación temporal durante 2025, los primeros meses de 2026 muestran un aumento conjunto en la pobreza, la indigencia y la desigualdad, corroborando que el deterioro del Coeficiente de Gini no se distribuyó equitativamente, afectando especialmente a los sectores de menores ingresos.









