El evento, que originalmente se había programado para el lunes pero fue suspendido por mal clima, se desarrolló el martes desde las 19 en este emblemático sitio de Rosario. Los jugadores del equipo campeón desfilaron por la ciudad en un micro descapotado, adornado con la frase “Campeón Supercopa Internacional 2026”, mientras eran recibidos con fuegos artificiales, cánticos y banderas. Entre los futbolistas, Franco Ibarra y Gaspar Duarte lucieron el ataúd, que por el reverso portaba la inscripción “EDLP QEPD” junto a la imagen de Verón.
Las provocaciones hacia el conjunto platense ya se habían manifestado antes de la caravana. En declaraciones anteriores, los jugadores de Central habían mencionado lo sucedido en 2025, cuando el equipo de La Plata fue criticado por lo que el delantero Marco Ruben describió como un “espaldazo”. Al regresar a Rosario, el plantel fue recibido en el aeropuerto con cánticos en contra de Estudiantes, que fueron coreados también por los propios jugadores.
La burla hacia el dirigente de Estudiantes se produjo en un contexto de tensiones adicionales, dado que Verón ingresó al campo de juego durante el partido para confrontar al árbitro Darío Herrera, una acción que está siendo revisada por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y que podría acarrear consecuencias para el presidente del club platense.
Durante las festividades, también destacó la aparición de una muñeca inflable con los colores de Newell’s Old Boys, el tradicional rival de Central. Los cánticos reiteraron menciones a la victoria del sábado anterior y a Estudiantes a lo largo de la trayectoria de la caravana.
Uno de los momentos más destacados de la celebración fue la imagen de Ángel Di María, quien anotó un doblete en la final y se volvió una de las figuras clave bajo la dirección de Jorge Almirón. El delantero se unió a los hinchas en el festejo, sosteniendo el trofeo en sus manos, y celebró su segunda estrella desde su regreso al club. “Todos me quieren retirar, pero no va a pasar. Lo digo siempre, no me quiero retirar. Quería volver al fútbol argentino. Quiero seguir ganando cosas, ser campeón”, había expresado semanas atrás.
Axel Werner, el arquero del equipo, se refirió a esta consagración, la decimocuarta en la historia del club: “Es un título único por lo que representa en mi carrera. Tiene un sabor muy especial”, comentó a El Tres, y añadió que hicieron una gran final, salvo en los primeros minutos. Respecto a Di María, destacó: “Aparece cuando más lo necesitamos y nos ha dado un baño de humildad”. Sin embargo, el técnico Almirón no participó del micro descapotado durante la caravana, ya que el cuerpo técnico decidió que la celebración debía ser exclusivamente para los jugadores.
Los festejos, sin embargo, tuvieron algunos episodios de violencia. Durante el desplazamiento hacia el Monumento a la Bandera, un grupo de hinchas de Central se acercó a las cercanías de las instalaciones de Newell’s Old Boys en el Parque Independencia, lo que desencadenó un intercambio de agresiones y lanzamiento de piedras entre ambas hinchadas. La policía intervino con disparos de postas de goma para disolver a los involucrados, logrando restablecer el orden para que las celebraciones continuaran en el resto de la ciudad.
En paralelo, una fotografía suscitó malestar en Estudiantes: Franco Domínguez Ávila, un delantero juvenil con contrato hasta 2028, fue visto celebrando la victoria de Central junto a su hermano Gastón Ávila, vistiendo un gorro con los colores del club rosarino, lo que generó el rechazo de hinchas y dirigentes platenses. El plantel de Rosario Central reanudará su actividad oficial este lunes, viajando a Banfield para el Torneo Clausura.







