La muestra presenta una experiencia audiovisual inmersiva en 360 grados, creada por el Laboratorio de Historia Digital del Departamento de Estudios Históricos y Sociales y el Espacio de Diseño Inmersivo MediaLab de la Escuela de Diseño de la Universidad Torcuato Di Tella. A través de una combinación de sonido, imágenes y movimiento, se explora la conexión entre el espacio físico, la historia y la formación de la memoria.
“El ejercicio fue desafiante: cómo trabajar sobre los 50 años de la última dictadura, cómo construir memoria de una manera que involucre a públicos que hasta ahora no habían sido tocados, utilizando herramientas poco exploradas”, destacó el equipo de Diseño Inmersivo que llevó a cabo la iniciativa.
El punto de partida se dio en el Laboratorio de Historia Digital, donde se comenzó a elaborar un enfoque sobre la última dictadura en ocasión del 50º aniversario de su inicio, que se cumplió en marzo pasado. La creación de “Memorias del espacio” emergió de una conversación entre Geraldine Davies, una de las integrantes del equipo, y Marta Almeida, directora de la Escuela de Diseño. Davies comparte la dirección general del proyecto con Lucas de Marziani, también de la Escuela de Diseño.
El proyecto se funda en la creencia de que los lugares no solo son escenario de acontecimientos, sino que también conservan huellas, condensan significados y participan en la manera en la que una sociedad recuerda su historia. Por ello, busca investigar la dimensión espacial y sensorial de la memoria colectiva, intentando, a través de herramientas digitales, innovar en las maneras de narrar el pasado reciente.
La muestra se lleva a cabo en la sala inmersiva de la Escuela de Diseño de la Universidad Di Tella, uno de los pocos espacios en el país que cuenta con esta tecnología. Cuatro escenas componen la pieza audiovisual, cada una situada en un espacio emblemático relacionado con el terrorismo de Estado y las luchas por Memoria, Verdad y Justicia: la Casa Mariani-Teruggi, la ESMA, los aviones Skyvan y la Plaza de Mayo.
Estas localizaciones poseen historias divergentes, pero posibilitan distintas aproximaciones a aquel pasado. La Casa Mariani-Teruggi, en La Plata, aún muestra las marcas del violento operativo de noviembre de 1976, donde fue asesinada Diana Teruggi y secuestrada su hija Clara Anahí Mariani, quien sigue desaparecida. La ex ESMA funcionó como uno de los centros clandestinos más significativos de detención, tortura y exterminio durante la dictadura. Los Skyvan evocan los llamados vuelos de la muerte, utilizados para hacer desaparecer a detenidos. Por su parte, la Plaza de Mayo tiene un papel crucial en la resistencia al terrorismo de Estado y en la formación de los organismos de derechos humanos.
La propuesta busca que estas historias no sean simplemente datos para leer o escuchar, sino una experiencia en la que la escala, el sonido, las imágenes y el movimiento alteran la interacción del visitante con lo que contempla. “No es una representación estricta de estos lugares, sino una propuesta de experiencia sensorial vinculada a esos espacios, al relato del pasado y presente en diálogo directo con la última dictadura”, subrayaron desde el equipo que desarrolló la iniciativa utilizando tecnologías de modelado tridimensional y digital aplicadas a la reconstrucción de escenarios históricos. La cuestión de cómo transmitir el pasado a las nuevas generaciones es central en el proyecto.
“Memorias del espacio” tuvo su debut en julio, durante el 10º Congreso Anual de la Memory Studies Association, realizado en la Universidad Torcuato Di Tella. En ese contexto, se presentó como una experiencia que entrelaza tres áreas: la historia reciente, las formas de memorialización de los espacios y las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para reinterpretar y comunicar el pasado.
Actualmente, la experiencia se encuentra abierta al público en el MediaLab de la universidad. Después de una primera jornada el miércoles 9 de septiembre, habrá otra oportunidad para visitarla el miércoles 16 de septiembre. Las proyecciones tienen una duración aproximada de 20 minutos y se realizan cada media hora, con una capacidad máxima de 30 personas por función, organizando el ingreso hasta completar el cupo. La actividad es gratuita y está disponible para el público, con inscripción previa.









