En un comunicado extenso en la red social LinkedIn, el empresario enfatizó que su decisión va más allá de una oportunidad de negocio, fundamentándose en una convicción más profunda. “La idea era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía”, afirmó.
Además, relacionó su estrategia con la historia y recordó intentos de adquisición previos de la FIC, incluyendo las iniciativas de Juan Domingo Perón y de César Cao Saravia en 1977.
Elsztain explicó que comenzó a adquirir acciones de la FIC entre 2005 y 2006, inspirado en el consejo de su abuelo Isacc: “Si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra”.
En 2017, surgió una oportunidad clave para tratar de obtener el control mayoritario de la empresa, cuando los propios empleados de FIC realizaron una oferta, permitiendo a Elsztain presentar una contraoferta. “Pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social”, sostuvo.
No obstante, indicó que su intento resultó frustrado. “La propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas”, señaló. Mencionó que la entonces primera ministra Theresa May realizó declaraciones públicas en contra de que una empresa argentina asumiera el control de la FIC.
La intervención de Elsztain ocurre en un contexto de creciente tensión en torno a la cuestión de Malvinas. El presidente Javier Milei, en una cadena nacional reciente, reafirmó el reclamo argentino sobre el archipiélago y anunció sanciones a empresas que exploten recursos naturales en las islas sin autorización, además de informar sobre la construcción de una base naval en Tierra del Fuego y el envío al Congreso de un paquete de proyectos, que incluye una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
La atención se centró en el proyecto petrolero offshore Sea Lion, impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, que es visto por el Gobierno como una violación de la soberanía nacional.
Después de la publicación del Decreto 868/2026 en el Boletín Oficial, varias compañías internacionales se distanciarons públicamente de cualquier relación con las Malvinas. SLB, Baker Hughes y Halliburton, tres de las principales firmas globales en servicios petroleros y tecnológicos, anunciaron su decisión de no participar en proyectos de explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas, un gesto que fue interpretado como un acatamiento a la nueva normativa.
En medio de este contexto empresarial, la reciente repercusión sobre la participación de Elsztain en la Falkland Islands Company generó controversia y acusaciones en redes sociales. El empresario aprovechó esta oportunidad para manifestar que estaban resurgiendo “teorías conspirativas y antisemitas” en su contra.
“Por lo general no hago intervenciones de este tipo, pero la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos que me parece que no hay que quedarse callado”, añadió. Concluyó: “Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar.”









