Una reciente encuesta nacional revela una fuerte correlación entre el nivel socioeconómico y la percepción de Javier Milei y Axel Kicillof. Este fenómeno va más allá de la imagen de los dirigentes y se refleja en la opinión sobre la continuidad del modelo económico post-2027, una división que se acentúa al observar cómo cada estrato económico enfrenta sus finanzas y utiliza el endeudamiento.
El estudio, realizado del 25 al 31 de agosto entre 1466 personas de las 24 jurisdicciones del país, es una muestra en línea no probabilística, ajustada por región, sexo y edad, lo que permite un análisis a nivel nacional.
La aprobación de la gestión de Milei presenta una diferencia de casi 37 puntos según el estrato social. En los sectores altos, el 59,4% respalda su gestión, un 14,6% se muestra neutral y el 25,9% la desaprueba. Entre los encuestados del estrato medio, la aprobación desciende al 36,3%, mientras que la desaprobación asciende al 46,9%. En el estrato bajo, solo el 22,4% aprueba su gestión y el 66,2% la desaprueba.
La percepción personal de Milei sigue la misma tendencia: un 47,6% tiene una imagen positiva en el estrato alto, 43,8% en el medio y solo 20,6% en el bajo.
Por su parte, Kicillof presenta una tendencia opuesta. Su imagen positiva se sitúa en 24,7% en los sectores altos, 22,7% en los medios y aumenta a 48,9% en los bajos, mientras que su rechazo disminuye de 63,9% en los estratos altos a 39,9% en los bajos.
El informe destaca que ambas curvas “corren en direcciones opuestas y en paralelo a la estratificación social”. Esta encuesta no mide intenciones de voto, por lo que los porcentajes no deben interpretarse como un posible resultado electoral.
La diferencia se torna aún más clara cuando se interroga sobre el futuro económico hacia las próximas elecciones. A nivel nacional, el 38,7% prefiere que continúe el mismo modelo económico, mientras que el 59,8% aboga por un cambio. Sin embargo, al desglosar los datos, se observa que el 60,7% de los sectores altos desea conservar el modelo, al tiempo que en el estrato bajo solo el 25,3% apoya su continuidad y el 72,6% demanda modificaciones.
La coincidencia con las evaluaciones de Milei y Kicillof es notable, aunque la encuesta no establece una relación causal entre ambas variables, permitiendo la identificación de un clivaje socioeconómico más significativo que el generacional.
La comparación por edad rechaza una lectura común de los apoyos políticos. Al preguntar por la continuidad del modelo económico, el 38,8% de los jóvenes de 18 a 39 años desea mantenerlo, un 37,7% entre los de 40 a 59 años y un 39,4% entre los mayores de 60. La diferencia entre las generaciones no supera los dos puntos. En contraste, existe una brecha de 35,4 puntos entre el 60,7% del estrato alto que desea continuidad y el 25,3% del bajo.
A la hora de evaluar sus ingresos, el 65% de los argentinos reconoce haber agotado su capacidad de gasto hacia el día 20 del mes. Solo el 22,9% llega a fin de mes, y un 10,7% puede ahorrar. Sin embargo, las diferencias son evidentes: en el estrato bajo, el 87,6% ya ha quedado sin ingresos para ese momento; solo el 10,1% consigue llegar a fin de mes y ninguno ha podido ahorrar. En contraste, en el estrato alto, solo el 7,3% se queda sin ingresos al día 20, el 53,3% logra llegar a fin de mes y el 39,4% puede ahorrar.
El endeudamiento también aporta una clara ilustración de esta brecha. Mientras que el 70,2% de los sectores bajos ha tomado algún tipo de deuda o crédito en los últimos seis meses, este porcentaje es del 52,1% en el estrato medio y del 43,4% en el alto. Sin embargo, las razones de este endeudamiento difieren. En el estrato bajo, el 65,7% de la deuda se destinó a cubrir alimentos y salud, y otro 19,4% para tarifas y servicios, con solo un 2,8% dirigiéndose a bienes duraderos. En cambio, en el sector alto, estos porcentajes son 27,2%, 30,8% y 29,6%, respectivamente.
No solo la segmentación social resalta en la encuesta de cara a 2027; también se observa una tensión en el Gobierno entre el apoyo a su modelo y el tiempo que la sociedad está dispuesta a conceder para visualizar resultados. Un 53,2% expresa que “ya se le acabó la paciencia” para esperar resultados económicos, mientras que el 22,9% afirma que ya los ha comenzado a ver. Entre los que aún esperan, un 8,1% concede plazo hasta fin de año, 4,8% hasta mediados de 2027 y 11% hasta las próximas elecciones.
Este fenómeno afecta a todas las edades con ligeras variaciones: el 51,1% de los jóvenes ha perdido la paciencia, comparado con el 53,3% de quienes tienen entre 40 y 59 años y el 54% de los mayores de 60.
Además, se nota una percepción económica negativa que también abarca a parte del electorado oficialista. En total, el 81,2% considera que su salario no está superando la inflación. Esta percepción, entre quienes votaron por el oficialismo en 2025, desciende, pero sigue siendo mayoritaria: un 61,2% indica que sus ingresos pierden contra los precios, frente a un 95,2% entre los opositores.









