En este contexto, señaló: “Defenderemos nuestros derechos de soberanía sobre las Malvinas, Georgia del Sur, las Islas Sandwich del Sur y toda la zona marítima circundante”.
Milei subrayó claramente que “ese territorio es nuestro”, aunque también mostró apertura al diálogo con el gobierno británico. Afirmó que los argentinos “no han decidido empezar como salvajes”, y precisó que durante su gestión no hay intención de repetir el escenario del conflicto de 1982.
“Pueden definir esos territorios como pertenecientes a Argentina”, indicó, pero enfatizó que “nosotros no creemos en la guerra”, manifestando su deseo de llegar a una “solución consensuada” con Gran Bretaña.
Como ilustración, recordó el acuerdo de 1997 entre Gran Bretaña y China para la cesión del control de Hong Kong, un antiguo territorio de ultramar. “A largo plazo podemos recuperar nuestras islas. El Reino Unido lo hizo con Hong Kong, así que ¿por qué no buscar un acuerdo para que, tarde o temprano, las islas regresen a Argentina? Son nuestras”, recalcó.
Al ser interrogado sobre los posibles riesgos asociados al reclamo argentino sobre Malvinas, como el peligro de que Gran Bretaña impida futuras ventas de armas con componentes británicos a Argentina, o que dificulte un posible acuerdo de libre comercio, Milei reconoció la existencia de tales problemas: “Por supuesto, hay algunos efectos secundarios y es necesario destacarlos y considerarlos”, admitió.
Frente a la posibilidad de un contexto desfavorable, la revista planteó la pregunta: “¿Por qué, entonces, el presidente argentino está intensificando su retórica sobre las Malvinas?”, aludiendo al “debilitamiento de su posición interna” y la búsqueda de la reelección en los comicios presidenciales de 2027.









