Para llevar a cabo la inversión de 20 millones de dólares, Baldoma presentó su proyecto a Leandro Sigman, hijo de Hugo Sigman, un destacado empresario del grupo Insud, considerado la segunda familia más acaudalada del país según Forbes. Este grupo también gestiona 25.000 hectáreas de forestaciones de Pomera y dos plantas de generación de energía a partir de biomasa (FRESA y San Alonso), con una inversión total de 100 millones de dólares en la misma región.
“Es necesario agregar valor a la madera y aprovechar la totalidad del árbol; al comenzar en la industria forestal, nos dimos cuenta de que el 50% de lo cosechado se convertía en residuo”, destacó Hugo Sigman en mayo del año pasado durante la inauguración de San Alonso.
Baldoma, no obstante, no solo propone un enfoque para maximizar el valor de la madera, sino que presenta algo verdaderamente innovador: un producto atractivo que busca transformar las percepciones. El CLT se utiliza en el extranjero para construir edificios de lujo y casas premium en áreas exclusivas, y se le atribuye una estética deseable similar a la del mármol. “No es más barato que la mampostería o que los ladrillos, aunque nuestra meta es ser competitivos”, comentó Baldoma.
Originario de La Plata, Baldoma se graduó en Economía en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y luego se dedicó a proyectos tecnológicos. Su llegada al sector se produce con un amplio bagaje en un ámbito que tradicionalmente se resiste a innovar. “Fundé y vendí cinco startups tecnológicas; la última tenía sede en San Francisco”, manifestó durante un evento en el Centro del Conocimiento de Posadas, el cual conmemoró el 80° aniversario de la Asociación Forestal Argentina (AFOA).
En este evento, Baldoma compartió el escenario con CEOs de grandes empresas del sector, entre ellas Arauco Argentina, ACON Timber y Central Puerto. Tras la venta de su último emprendimiento en tecnología, decidió regresar a Argentina, donde identificó oportunidades significativas para innovar tanto en la construcción como en la forestoindustria, con el objetivo de desarrollar edificaciones de madera de alta calidad y estética. “Aquí se asocia la construcción en madera con una casilla simple; en cambio, nosotros promovemos un concepto de: belleza, ciencia, futuro”, señaló, resonando con la visión de Steve Jobs para los productos de Apple.
A pesar de la importante falta de vivienda y la abundancia de bosques y madera, que totalizan 1.300.000 hectáreas y se consideran entre las más asequibles del mundo, Argentina ha tenido dificultades para incorporar madera de calidad en la construcción premium, a diferencia de países más avanzados como Estados Unidos, Australia o España.
El sector forestal, además, no ha logrado atraer las inversiones que se esperaban desde el inicio del RIGI, a pesar de ser identificado como una de las áreas clave del programa. Durante el evento en Posadas se presentaron algunos proyectos concretos, como ACON Timber, y otros en planificación para después de 2027, mientras que el sector continúa enfrentando el desafío de atraer inversiones, que en las últimas dos décadas se han dirigido hacia naciones como Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay. Argentina, inusualmente, exporta troncos sin procesar a puertos en China e India, un giro inesperado para recursos plantados en las décadas de 1980 y 1990. “Requerimos competitividad sistémica, infraestructura, conectividad logística, un marco legal sólido y condiciones que fomenten tanto el mercado interno como la llegada de inversiones de clase mundial”, resaltó Pablo Ruival, presidente de AFOA, al abrir la jornada.
Baldoma también destacó la disparidad en los costos de inversión en maquinaria, que son un 30% más altos que en Europa debido a impuestos y logística, explicando que el transporte de 50 contenedores de materiales costó más de Buenos Aires a Virasoro que del viejo continente a la capital argentina.
Su visión para el negocio forestal, con una planta proyectada para iniciar su producción en diciembre, se distancia de la estrategia habitual en el sector, que ha encontrado dificultades para promover la construcción en madera más allá de presionar a las autoridades para su uso. Baldoma parece captar un potencial aún inexplorado de la madera en el mercado argentino, sugiriendo que “la madera tiene un atractivo innato; solo el hecho de tocarla ya resulta agradable”. Durante su intervención, mencionó que están en búsqueda de un proyecto icónico, que sirva para que las personas “miren, toquen y se enamoren” de este material.
“La Torre Eiffel en 1889 transformó la percepción del acero en la construcción. Consideramos crear un obelisco de madera, aunque no parece tan atractivo; seguimos buscando propuestas”, compartió Baldoma. “Queremos tener nuestra primera producción para finales de 2026 o inicios de 2027, y estamos evaluando varios proyectos emblemáticos, trabajando con importantes y pequeñas firmas de arquitectura que no solo se fijan en lo estético —algo subjetivo—, sino también en los beneficios de precisión para planificar edificaciones con exactitud máxima”, concluyó.
La idea de Baldoma para este emprendimiento surgió tras su regreso a Argentina, luego de cinco años en España. Durante su búsqueda de un nuevo desafío, encontró este novedoso material y un mercado por explorar. Su experiencia incluye visitas a más de 30 fábricas de CLT en Europa y otras regiones. “Deseaba regresar a Argentina para hacer algo diferente. Al volver sabía que debía innovar, y tras una reflexión, me di cuenta de que la construcción actual es poco atractiva, ruidosa y presenta muchos costos ocultos. Esto fue lo que me motivó y cautivó”, señaló Baldoma.









