El director técnico expresó su descontento con el rendimiento del equipo, haciendo especial hincapié en la actitud de los jugadores. Este aspecto ya había sido motivo de preocupación durante el primer encuentro contra los chilenos en la Bombonera, donde Boca ganó 1-0, dejando la serie abierta. Aquel día, se pudo observar un equipo con entusiasmo pero carente de la determinación necesaria para asegurar la victoria y sufrió defensivamente desde el inicio. Arruabarrena busca instaurar un equipo al estilo de 2015, que, independientemente de los altibajos en el juego, nunca renunciara a la agresividad que siempre caracterizó a sus formaciones.
La frustración del entrenador se hizo evidente tras el tercer gol de Riestra, cuando se dirigió al banco mostrando tres dedos. El significado de este gesto pudo interpretarse de varias maneras: ¿reflejaba la responsabilidad de tres jugadores en la jugada? ¿o tal vez hacía alusión a las tres ocasiones de peligro del rival, de las cuales todas terminaron en gol? Esa expresión visual dejó en claro su descontento, más que cualquier declaración posterior.
“Me preocupa que no podamos levantarnos de esta derrota”, manifestó. El vestuario, según su descripción, se sentía “como un cementerio”, y reiteró la urgencia de incorporar nuevos futbolistas, específicamente un centrodelantero. Con la rescisión del contrato de Edinson Cavani, la lesión de Adam Bareiro y el reciente inicio de entrenamientos de Milton Giménez, Miguel Merentiel se presenta como el único delantero disponible.
Boca ha puesto su atención en David Romero, de Tigre, ya iniciando gestiones por su traspaso, aunque las diferencias económicas con las ofertas europeas y árabes continúan siendo un obstáculo significativo. La posibilidad de incluir en la negociación a jugadores actualmente no titulares, como Williams Alarcón, Kevin Zenón, Camilo Rey Domenech y Jabes Saralegui, podría facilitar el acuerdo. Otro nombre en la lista es Luciano Gondou, actualmente en el Spartak de Moscú y tasado en diez millones de euros.
Sin embargo, es poco probable que alguno de estos futbolistas llegue antes del encuentro del jueves. Así, Arruabarrena deberá preparar al equipo con los jugadores que tiene, disponiendo de solo tres entrenamientos para recuperar la moral del plantel y ensayar variantes tácticas antes del duelo en Rancagua.
En su encuentro con Riestra, el técnico decidió dar descanso a algunos titulares, al tiempo que probó a otros futbolistas como Braida, Lautaro Di Lollo, Marco Pellegrino y Alan Velasco en busca de una oportunidad. Ninguno logró sobresalir. Santiago Ascacibar es el único candidato a integrar el equipo titular, aunque más por una opción táctica que por su desempeño reciente. Boca necesita reforzar su mediocampo para preservar la ventaja mínima y avanzar a los octavos de final ante Recoleta, de Paraguay. No fue suficiente, ya que los que saltaron al campo en el segundo tiempo tampoco lograron cambiar la dinámica. “Nos faltó ímpetu para ir a buscarlo”, concluyó Arruabarrena. La ambición de ir siempre por más es uno de los aspectos que, a su juicio, no puede negociarse.
“Estoy preocupado por todo, la parte defensiva y la ofensiva. Es un golpe duro, una dura realidad. Es momento de trabajar. Yo soy el principal responsable”, admitió, una declaración que resonó más como una autocrítica de un ciclo desgastado que de uno en sus inicios. A pesar de haber llegado a este partido con dos victorias consecutivas y algunas actitudes alentadoras, las expectativas aún no generan la confianza deseada.
La jornada del lunes trajo dos noticias alentadoras. La primera fue el regreso de Leandro Paredes, quien ya se entrenó con el grupo luego de unas vacaciones en Bariloche y será titular ante O’Higgins. La segunda, respecto a Álvaro Montero, quien se retiró del partido con molestias y que finalmente no sufrió ninguna lesión, lo que le permitirá viajar a Chile. Sin embargo, el análisis del arquero pasa por otro lado; recibió cuatro remates al arco contra Riestra, de los cuales tres se convirtieron en gol. Aunque no hubo responsabilidad directa, queda la sensación de que podría haber aportado más.
El plantel cuenta con otros dos entrenamientos, este martes y miércoles en Ezeiza, antes de abordar el vuelo hacia Chile. O’Higgins, por su lado, también resguardó jugadores y sufrió una derrota de 2-0 ante Deportes Concepción, lo que le deja menos margen de error de cara al partido de vuelta. Durante esta serie, Boca siempre fue considerado el favorito, aunque el rumbo aún está sin definirse tras el 1-0 en Buenos Aires.
Para Arruabarrena, un conocedor del entorno Boca, el desafío del jueves implica mucho más que una simple clasificación a los octavos de final; también comenzará a determinar con qué respaldo enfrentará el resto de la temporada.









