“Vine acá que es el lugar donde el Papa fue bautizado, donde se hizo hijo de Dios”, afirmó la titular del Senado en declaraciones para la televisión.
La vicepresidenta denunció una “politización” del evento en Luján, aludiendo a que había un contenido que no correspondía con el recuerdo del Papa. “Era una ceremonia en la que estaba lo peor de la casta política. Yo en eso soy coherente con mis creencias. Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas”, declaró.
En la ceremonia de Luján, se encontraban en la primera fila figuras como el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien se enfrenta a acusaciones de corrupción, junto con el ministro del Interior, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, entre otros altos funcionarios del gobierno.
Más atrás en el evento, se apreciaron rostros conocidos como el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; el senador Eduardo “Wado” de Pedro; y los intendentes Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gustavo Menéndez (Merlo) y Mariel Fernández (Moreno).
“Como el 2 de abril, me parece que la política se mete en fechas que son de la gente. Yo prefiero estar con la gente, con otros argentinos”, enfatizó Villarruel.
Con el presidente Javier Milei en Israel, Villarruel asumió temporalmente la primera magistratura, lo que generaba expectativas sobre su asistencia a la misa en honor al Papa Francisco.









