Este dato se obtiene del Índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) elaborado por Orlando J. Ferreres & Asociados, que estimó una inversión de USD 7.515 millones durante agosto. Esta medición considera el volumen físico y no incluye el impacto de la inflación.
La inversión en el sector de la construcción retrocedió 7,1% en comparación con agosto de 2025, siendo esta la caída más intensa en los últimos cuatro meses. En el intervalo de enero a agosto, la disminución acumulada en este rubro se situó en 3,6%.
El desempeño de la actividad en construcción fue un factor determinante en el resultado general de la inversión. En términos desestacionalizados, también se registró una reducción mensual de 2,9% en agosto.
Por su parte, la inversión en maquinaria y equipos descendió 4,1% en relación al mismo mes del año anterior. Dentro de este componente, los equipos de fabricación nacional cayeron 5,3%, mientras que los importados disminuyeron 3,1%. En el acumulado de los primeros ocho meses de 2026, la inversión en equipos de producción durables mostró una contracción de 11,4%.
El informe indicó que la baja de agosto fue menos pronunciada que en meses anteriores, parcialmente debido a una desaceleración en el descenso de las importaciones de maquinaria y equipos. Sin embargo, el sector de la construcción no logró mostrar signos de recuperación, manteniéndose en números negativos.
Se proyecta una disminución gradual en la caída de la inversión si se produce una mejora en la actividad económica y se estabilizan las condiciones macroeconómicas.
Adicionalmente, se mencionó que los proyectos relacionados con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) podrían ayudar a compensar la baja en la inversión en manufacturas, aunque se advirtió sobre la incertidumbre en el ritmo de ejecución de estos proyectos.
Hasta ahora, los proyectos aprobados bajo el RIGI ascienden a 23 iniciativas, con una inversión total prevista de USD 49.766 millones y una creación estimada de 108.450 empleos directos e indirectos. De estos, 12 proyectos pertenecen al ámbito de la minería, seguidos por el sector de petróleo y gas, que cuenta con siete, y dos iniciativas en energía eléctrica, además de un proyecto en siderurgia e infraestructura.
La baja utilización de la capacidad instalada limita los incentivos para llevar a cabo nuevas inversiones, ya que muchas empresas aún pueden aumentar su producción sin necesidad de ampliar su infraestructura o adquirir nueva maquinaria.
En julio, la utilización general de la capacidad instalada industrial fue del 58,2%, lo que significa que el 41,8% del potencial productivo permaneció inactivo. Este registro implicó una disminución de 0,9 puntos porcentuales respecto a junio y de 0,2 puntos en comparación con julio de 2025, cuando el indicador alcanzó 58,4%.
Por sectores, la refinación del petróleo lideró con una utilización del 89,9%, seguida por las industrias metálicas básicas con 71,8% y papel y cartón con 69,6%. También superaron el promedio general los productos alimenticios y bebidas con 66,0%, y sustancias y productos químicos con 61,4%. Estos sectores registraron mejoras interanuales.
En contraste, edición e impresión mostraron una utilización del 54,6%; productos minerales no metálicos, 48,6%; y productos textiles, 45,3%. Por debajo de estos niveles, se encontraron productos del tabaco (45,2%), productos de caucho y plástico (40,2%), la industria automotriz (39,0%) y metalmecánica excepto automotores (38,3%), este último siendo el menor registro entre los sectores analizados.
Entre las áreas con disminución interanual se destacó la de productos minerales no metálicos, cuya utilización cayó de 57,1% en julio de 2025 a 48,6% en el presente año. El organismo atribuyó esta baja a “la menor elaboración de vidrio, cemento y otros materiales para la construcción”.
En el sector automotriz, el indicador disminuyó de 44,1% a 39,0% en el mismo período, debido, según el organismo, a “la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales automotrices.”








