El estudio, llevado a cabo por la consultora Proyección, dirigida por el analista Manuel Zunino, se realizó entre el 1° y el 10 de septiembre con una muestra de 1354 casos a nivel nacional. Los resultados muestran que el ‘voto anti’ va ganado terreno y plantean un escenario de balotaje más complejo para el oficialismo.
El análisis planteó dos escenarios electorales distintos: cuántos de los encuestados votarían a alguien que no les gusta para evitar el regreso del peronismo, y cuántos harían lo mismo para frenar la continuidad de Javier Milei en la presidencia.
En cuanto a la continuidad de Milei, el 40,5% de los participantes se manifestó de acuerdo o muy de acuerdo con la idea de votar por un candidato que no les convence para que Milei no continúe en la presidencia. De ese total, un 25,7% se expresó “muy de acuerdo” y un 14,8% “de acuerdo”. En contraste, el 43,9% rechazó la idea: un 18,3% se mostró “en desacuerdo” y un 25,6% “muy en desacuerdo”, mientras que un 15,6% no supo qué decisión tomar. La diferencia entre ambos grupos es de tan solo 3,4 puntos, lo que refleja a una sociedad casi dividida ante esta cuestión.
Al invertir la pregunta sobre si votarían a alguien que no les gusta para evitar el regreso del peronismo, el acuerdo disminuye al 35,7% (con un 21,7% “muy de acuerdo” y un 14% “de acuerdo”), lo que representa una reducción de cinco puntos en comparación con la opción que involucraba a Milei. En este caso, el rechazo a la opción peronista sube al 42,6% y el “no sabe” se incrementa al 21,7%, lo que marca un aumento de seis puntos con respecto a la consulta relacionada con Milei. Esta combinación de menor acuerdo y más indecisión sugiere que la movilización del ‘voto anti’ contra el peronismo es menos fuerte que la que se observa en relación con la permanencia de Milei, al menos en esta etapa del ciclo electoral y según lo que revela el estudio.
Los resultados de la encuesta de la consultora Proyección confirman que la polarización actual no se basa en el entusiasmo, sino en el rechazo hacia el otro. Ninguna de las opiniones alcanzó a superar el 41% de aceptación, y en ambos casos la indecisión, que oscila entre un 15% y un 22%, representa un margen considerable de falta de definición a tan solo un año y medio de las elecciones presidenciales.
El estudio también analizó un contexto con varios candidatos para la elección presidencial: en esta hipotética situación, Milei lidera con un 36,9%, seguido de Kicillof con un 32%, la dirigente del Frente de Izquierda, Myriam Bregman, con un 8,2%, y el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, con un 4,3%. En este escenario, un 9,3% optaría por votar en blanco o impugnar su sufragio, mientras que otro 9,2% se mantiene en la indecisión.
Sin embargo, en un posible balotaje, el panorama se complica para el oficialismo y la ventaja se reduce. En los resultados Milei obtendría un 40,8% y Axel Kicillof un 40,2%, lo que indica una diferencia de apenas seis décimas, dentro del margen de error del estudio (+/- 2,66%), lo que coloca a ambos en un empate técnico. Un 13,4% se inclinaría por votar en blanco o anular su voto, mientras que un 5,6% aún no sabe a quién elegir.
Este comportamiento electoral no surge de un contexto aislado. En otra sección del estudio, se observa un cuadro social deteriorado: el 50% de los encuestados asegura que la situación económica de su familia ha empeorado en los últimos meses, y el 63,1% se declara pesimista respecto a lo que sucederá en los próximos seis meses.
Además, la preocupación principal de los ciudadanos ha cambiado. El 53% eligió los bajos ingresos personales o familiares como el tema de mayor preocupación actualmente, superando ampliamente a la corrupción política (35,7%), la inseguridad (34,9%) y la inflación, que cae al quinto lugar con un 27,1%.
Manuel Zunino, director de Proyección, afirmó que el escenario electoral se presenta “abierto, incierto y mucho más parejo que hace seis meses”, señalando que el deterioro del oficialismo “aún no es capitalizado claramente por ninguna otra fuerza política”.
Zunino también añadió que Milei mantiene una posición central en la política actual, mientras que Kicillof se presenta como el líder opositor más competitivo, en un contexto donde la situación económica y las demandas por mejores ingresos, salarios y empleo jugarán un papel fundamental en las decisiones electorales de 2027.









