La Basílica de Luján se alista para la llegada del papa León XIV en su primera visita a Argentina. En medio de los preparativos, el sacerdote Agustín Denezio reveló que el actual pontífice les envió un obsequio muy significativo: una sotana perteneciente al papa Francisco, que se exhibe en el santuario. “Él fue quien tuvo la amabilidad de hacernos llegar esta sotana que usaba el papa Francisco”, comentó Denezio, resaltando que la figura del papa Francisco estará muy presente a lo largo de la visita de León XIV. Para el sacerdote, la llegada del nuevo Papa también representa una oportunidad para recordar el profundo vínculo que Francisco mantenía con la Virgen de Luján y con el principal santuario mariano del país. “León sabe lo que Francisco amaba a la Virgen de Luján y lo que significó para todo nuestro país”, afirmó Denezio, quien añadió que la presencia de la sotana es un símbolo de continuidad entre ambos pontífices y un tributo al primer Papa argentino. Aunque el itinerario definitivo aún no ha sido anunciado por el Vaticano, Denezio mencionó que León XIV celebrará una misa en Luján, que probablemente se llevará a cabo en la plaza frente a la Basílica, facilitando la participación de miles de fieles. Por el momento, se tiene información de que el Papa estará en Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, realizando visitas tanto en Buenos Aires como en la provincia de Córdoba. Los pormenores de su recorrido serán revelados oficialmente en las semanas siguientes. Sin embargo, Denezio confirmó que la Iglesia argentina ya ha comenzado a reunirse para coordinar la llegada de León. Según explicó, la organización involucra a autoridades eclesiásticas, organismos de seguridad, voluntarios y representantes del Vaticano, trabajando juntos para preparar cada uno de los actos programados. “Es difícil organizar un evento así”, aceptó el sacerdote, subrayando que recibir a un Papa conlleva meses de planificación y la colaboración de numerosos equipos. La última visita de un Papa a la Basílica de Luján tuvo lugar en 1982, cuando Juan Pablo II celebró una misa multitudinaria durante su viaje apostólico a Argentina, tras el conflicto por las Islas Malvinas. Más de 40 años después, el santuario volverá a recibir a un pontífice, en una visita que tendrá un significado especial para miles de personas y que, según Denezio, también contribuirá a mantener vivo el legado de Francisco en la Iglesia argentina.









