De acuerdo a informaciones obtenidas, el mandatario presentó recientemente en Toay un plan de infraestructura que implica una inversión superior a los $24.600 millones. No obstante, el proyecto principal se licitará recién en diciembre y su ejecución está prevista para inicios de marzo del próximo año.
El plan para Lowo Che tiene un presupuesto proyectado de $20.386 millones y está diseñado para atender las necesidades de aproximadamente 16.000 habitantes, considerando una planificación que abarca 25 años.
El proyecto incluye seis sectores de intervención a ambos lados de la avenida Perón, la instalación de cerca de 70.000 metros de colectores, ocho estaciones de bombeo, y una planta para el tratamiento de efluentes.
Ziliotto también anunció la construcción de una cisterna con capacidad de cinco millones de litros, la cual se conectará al Acueducto del Río Colorado, permitiendo asegurar el suministro durante tres días en caso de interrupciones. Esta infraestructura requerirá de $4.232 millones, se licitará en septiembre y comenzará en diciembre de 2026.
Estos anuncios representan un avance ante la falta de redes integrales, aunque subrayan que las soluciones prácticas aún no han comenzado. Durante los siguientes meses, los vecinos seguirán dependiendo de los sistemas actuales mientras se culminan los trámites administrativos y se eligen las empresas encargadas.
El propio gobernador había reconocido en mayo de 2025 que la situación establecía una “deuda histórica”. En ese entonces, la Provincia y el Municipio de Toay firmaron un acuerdo para financiar el estudio técnico que permitiría diseñar las futuras obras.
Este estudio tuvo un costo de $260.051.711,70 y un plazo de ejecución de ocho meses, con el objetivo de producir tres proyectos completos: desagües pluviales, red cloacal y provisión de agua potable. La documentación oficial también describió a Lowo Che como un barrio que creció sin planificación durante aproximadamente 20 años, abarcando unas 650 manzanas.
En 2025, Ziliotto se comprometió a incluir las obras en los presupuestos provinciales de 2026 y 2027. El anuncio reciente confirma el financiamiento, pero pospone la ejecución principal para el próximo ejercicio.
La complejidad técnica de este tipo de intervención explica la imposibilidad de comenzar de inmediato. Sin embargo, esta situación no exime a los distintos niveles del Estado de la responsabilidad que tienen por haber permitido durante dos décadas la expansión de un barrio sin los servicios de saneamiento básicos.
Ahora, la Provincia ha asumido el financiamiento y el Gobierno de Toay ha participado en la planificación. Ambos deberán establecer un cronograma público, informar sobre los avances del proceso de licitación y evitar nuevas demoras en las fechas anunciadas.
También será crucial establecer un plazo total de ejecución, información vital para determinar cuándo los vecinos tendrán efectivamente acceso a las redes. Iniciar en marzo de 2027 no garantiza que el servicio esté disponible en ese mismo año.
La promesa de inversión supera los $24.600 millones y representa una respuesta a una necesidad concreta en la comunidad. Sin embargo, la realidad actual no ha cambiado: Lowo Che sigue a la espera de infraestructura esencial, mientras el Estado celebra un llamado a licitación que aún está a cinco meses de concretarse.
Ziliotto calificó el déficit como una deuda histórica y fijó una fecha para comenzar a remediarla. Si el calendario sufre nuevos desplazamientos, el anuncio dejará de ser una solución y se transformará en otro capítulo de la misma postergación que el propio gobernador reconoció.









