El anuncio del gobernador Axel Kicillof de pagar un bono extra a los estatales provinciales ha generado un efecto dominó no deseado en los municipios. Intendentes del conurbano, tanto oficialistas como opositores, reclaman ahora que la Provincia les gire fondos coparticipables extra para poder afrontar el mismo pago en sus distritos, ya que sus cajas locales no resisten esa erogación.
“Axel hace política con la nuestra”, se quejó un barón del conurbano en off the record. La tensión expone la fragilidad financiera de la Provincia de Buenos Aires, que intenta mostrar autonomía del ajuste nacional pero depende de una recaudación propia que empieza a mostrar fatiga.
Si no hay auxilio financiero, muchos municipios enfrentarán conflictos gremiales con sus recolectores de basura y empleados administrativos en vísperas de las Fiestas. La interna peronista se juega también en la caja.









